Otra anécdota para la colección, otro cuento que les cuento y que tal vez es un síntoma de vejez¡¡¡ Fue hacia 1997 ó 1998, al poco del exitoso estreno de Independence Day en los cines de medio mundo. Hoy es para ruborizarse, pero entonces…menuda película, espectaculares efectos especiales…en fin, el caso es que contacta conmigo un personaje bastante peculiar, con una historia alucinante, de esas que contadas a la persona equivocada te llevan directamente a la consulta de algún psiquiatra. Yo siempre me las tomo muy en serio, las escucho con atención y las analizo hasta donde mis conocimientos me lo permiten…cuando viene de gente que las cuenta con seriedad y que además, parece francamente afectadas por ellas, es lo menos que puedo hacer. Me ahorraré detalles, pero en esencia este buen hombre contaba que había descubierto que uno de los tres alienígenas que se había accidentado en Roswell en 1947, habitaba en su interior. De alguna manera estaba “atrapado” y quería regresar a su planeta. A través de sueños y otros canales nuestro interlocutor iba acumulando datos, hasta que asistiendo al estreno de Independence Day, una escena muy concreta, abrió el canal de todos los recuerdos y la información acumulada.
Reunió dinero, pidió un préstamo bancario y viajó hasta Roswell, para visitar el lugar de los hechos, el museo….en fin, tuvo suerte y salió bien parado de allí, e incluso el no saber inglés no fue un impedimento. Reconozco que aluciné cuando me enseñó facturas, recibos del banco, tarjetas de embarque….en fin, las pruebas de que había estado allí. Acudió a mí en busca de respuestas, de ayuda, quería que mediara con Javier Sierra, quien por entonces había publicado un libro sobre Roswell. Arreglé un encuentro y se vieron en Madrid. Aquí le hicimos varias hipnosis, algunos amigos psicólogos lo evaluaron como un tipo normal…Una historia peculiar, rara, ¿verdad? Y él, un buen tipo, sano, confuso con lo que le ocurría, y con una situación personal difícil. Le perdí la pista y él a mí. Pero el mundo es un pañuelo…
El lunes nos vimos en el Starmus¡ Yo había pasado la tarde escuchando las charlas con….Javier Sierra¡, y a dos sillas de distancia y en línea con nosotros, resulta que estaba nuestro protagonista. Mientras tomábamos café me dijo que todo sigue, que la cosa es ahora más compleja, que estuvo en la Casa Blanca y que estaba allí, en el Starmus, para decirle a Neil Armstrong que le engañaron, que nunca fue a la Luna¡¡¡ Quedé en llamarle para que me cuente.

